
A veces el cine, como el teatro, no necesita más que una simple sala para que se desarrolle toda la trama de la película, sin que por ello decaiga en absoluto el interés del espectador.
Pero eso sólo está al alcance de los grandes como el maestro Alfred Hitchcock, que mostró una gran habilidad para ello en "La soga", película que rememoré ayer y con la que disfruté bastante, en especial con la extraordinaria interpretación de James Stewart que aventaja y mucho a sus compañeros de reparto, entre los cuales sólo puede destacarse al también gran actor Sir Cedric Hardwicke, cuyo papel de antagonista en "Esmeralda la Zíngara" mantengo en la retina...
Un asesinato, el cuerpo del delito presente en todo momento, un invitado que no llega... La película se desarrolla a partir de esos vivaces e ingeniosos diálogos que la elevan a la categoría de obra maestra, sin que por ello se necesiten momentos trepidantes ni acción continua, tal y como los directores más comerciales de hoy se prestan a hacer para un público que no desea hacer ningún esfuerzo intelectivo (no vaya a quebrársele una neurona a más de uno).
Imagino que todos la habéis visto ya, pero los que no... ¿a qué esperáis?.








