
Fue el 17 de diciembre de 1989. El pastor religioso húngaro Lázsló Tökés había criticado abiertamente en la prensa extranjera el régimen comunista de Ceausescu, cuyo régimen cometió la descomunal torpeza de querer trasladarlo de la ciudad en represalia a estas manifestaciones.
Y digo equivocación porque a partir de ahí se iniciaron una serie de manifestaciones en la ciudad que fueron brutalmente reprimidas, al incluir cantos religiosos y libertarios, que fueron tomados por anti-comunistas: de cañones de agua y gases lacrimógenos se pasó a la intervención del ejército al día siguiente provocando una matanza, especialmente cuando los estudiantes que cantaban una canción prohibida por el régimen "Despierta, rumano" corrieron a refugiarse en la catedral ortodoxa y al no poder entrar en la misma fueron abatidos en las escalinatas a cañonazos.
Ceausescu optó por reafirmarse en su fanatismo y optó por hacer un acto propagandístico el día 21 de diciembre de 2011, que tuvo consecuencias funestas y que acabó arrasando con todo, incluido con el propio dirigente y su esposa, en un proceso lamentable denunciado en su día al parecer por Amnistía Internacional, al ser más propio de la ley del Talión que de una sociedad civilizada donde como mínimo existen unas garantías y unos derechos para los acusados.
De todas formas, es una lástima que tuviera que correr sangre en Rumanía para que los estados occidentales tomaran una posición contraria y firme contra Ceausescu. Nixon, la reina de Inglaterra, don Juan Carlos I, Charles de Gaulle o Jimmy Carter, pretendidos "demócratas", no tuvieron ningún problema bien en recibirle en sus países o bien en pasearse por Bucarest como anfitriones. Y todo por el gesto del dirigente rumano de "distanciarse" de Moscú...
Después denunciarían al régimen cuando ya había dejado de ser útil para sus intereses.
Hipócritas y canallas todos, y el pueblo siempre la víctima.

3 COMENTARIOS:
Así es desde que Maquiavelo nos explicó en qué se tenía que convertir la política...o tal vez ya lo era?... Excelente e interesantísima entrada que voy a usar, con tu permiso, pues estoy recopilando algunos datos sobre figuras de Europa del Este. Un abrazo. Reitero mi alegría de que hayamos vuelto a la blogosfera.
Me acuerdo, me acuerdo de aquellos días. La llama democrática ya había prendido, y al final triunfó. Pero tienes razón al decir que los que antes reían las gracias a ese dictador, luego se apresuraron a condenarlo. Una vergüenza.
Un abrazo.
Recuerdo la visita de ese sátrapa a España, su afrenta y la rabia y vergüenza que sentí, pero la política, en ocasiones, es la encarnación de la indignidad.
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