lunes 15 de noviembre de 2010

Respetar los gustos de los demás, algo más necesario de lo que uno se imagina


Desde hace algún tiempo he intentado reflexionar y buscar algún porqué del motivo por el cual las personas llegan a irritarse tanto o a sentirse ofendidas cuando se critica sin tapujos no a ellas mismas, sino a sus gustos y/o preferencias en cualquier ámbito de la vida.


Durante un lapso considerable tuve la creencia de que el hecho de escuchar música clásica me hacía tener un gusto más elevado que los que escuchaban pop o rock, no digamos ya si eran consumidores de productos más comerciales o de música dance.

También tuve la errónea convicción de que el hecho de leer libros me daba una prerrogativa sobre aquellos que no lo hacían habitualmente, y que me podía permitir el lujo de hacerles de menos, acaso con la esperanza de que movidos por la pequeña ofensa se acercaran así al universo de la lectura.


No solamente eso, sino que además era capaz de categorizar hasta no hace mucho sobre las cosas: "esta película es un bodrio", "ése cantante es un fraude para los que amamos la música", "los centros comerciales son un lugar donde va todo el mundo a hacer compras sin saber que es un error porque perjudica al pequeño comerciante", la novela "La catedral del mar" es muy lineal... Todo esto fui capaz de decírselo a personas que amaban las cosas que yo criticaba, sin darme cuenta que cometía con ello varios errores:


El más grande de todos ellos, la petulancia de querer erigirme en juez de lo que está bien y lo que está mal. Una cosa es opinar y decir que "bajo mi punto de vista las películas de Freddy Krüger me resultan insoportables", -totalmente legítimo desde el momento en que proyectas el desagrado hacia ti mismo-, y otra muy distinta categorizar y decir, por ejemplo, que "Pesadilla en Elm Street" es una porquería.

Parece todo esto inocente pero la gente, en general, son muy celosas de sus gustos y, si bien no hay necesidad en absoluto de compartirlos, sí que es necesario para una buena convivencia y para tener un mejor grado de relaciones humanas el saber respetarlos.

Sin quererlo, cuando se dice "Los discos del "Fary" son una m. a una persona a la cual le gusta este cantante le estás ofendiendo en una parte íntima de su mundo, por más que éste te resulte grotesco, casposo o llámemosle como sea, pero merece un respeto que al pronunciar algo así le estás negando.


Y, además de todo esto, hay que saber adaptarse a las conversaciones aunque éstas no versen sobre un tema que no es de nuestro agrado y acaso tengamos la percepción de que está por debajo de nuestro "nivel".

Hace casi un año publiqué el siguiente post, quejándome de haberme sentido desplazado en una reunión:




El contenido reseñado en él, visto con mis ojos actuales me resulta, la verdad, sonrojante de lo prepotente que pude llegar a ser. Hablo de "principios elevados" por no haber boicoteado una conversación y haberme puesto a leer, lo que hubiera sido no ya una falta de educación considerable, sino un desprecio total a todos los presentes, mucho más que el que supuestamente yo atribuía en ellos hacia mi persona.


Los integrantes de aquella reunión hablaban de sus asuntos, cierto, y no iban a cambiar su tema hacia las últimas noticias o hacia la história contemporánea, como hubiera sido mi sueño utópico.

Era, pues, a mí al que correspondía adaptarse y, desde luego, ni mi predisposición ni mi estado de ánimo estuvieron a gran altura aquel día; probablemente, con otra actitud en el mejor de los casos mis intervenciones hubieran sido pocas, pero sin duda me habría marchado de allí con un grado de satisfacción más elevado del que salí y quién sabe si con el tiempo hubiera podido ser más apreciado y tenido en cuenta en el grupo, pudiendo así incluso intervenir en más ocasiones.


No dejo tampoco de arrepentirme de haber atribuido a los presentes una "baja catadura moral e intelectual" por hablar de temas cotidianos en los que, insisto, podía haber hecho alguna intervención si, simplemente, hubiese hecho alguna pregunta o mostrado algún interés, cosa que no realicé ni por asomo. Simplemente maldije en mi silencio que fueran pasando los minutos y las horas y no se hablara de nada que fuese de mi agrado y donde pudiese aportar mi "sabiduría" y esperé a que llegara el final para cargar verbalmente a solas contra mi pareja por haberme llevado a esa reunión. Aún suerte que, afortunadamente, los presentes no son lectores de mi blog y desconocerán por completo mi "post", porque ya no podría ni mirarlos quizás a la cara...


No quisiera finalizar, de todas formas,-y extrayendo una lección positiva de todo ello-, sin dejar unas cuantas sugerencias que pienso que hay que tener en cuenta a la hora de saber manejar las relaciones humanas y en las que mi prima, -psicóloga- a quien tengo el honor de tener en casa, ha tenido mucho que ver. Me gustaría compartirla con mis lectores y, por supuesto, acepto críticas y/o sugerencias:


-Por muchas inquietudes que uno pueda tener más allá de las más convencionales, eso ni te convierte en mejor ni en peor persona, y tan respetable será el que tenga interés en profundizar en ciertos aspectos de la vida que el que opte por otros caminos más trillados. Ambas son personas con el mismo grado de valor, como lo es tanto el espectador de Belén Esteban y el que no se pierde ni un programa de Eduardo Punset.


- Nadie es quién para decirle a los demás lo que deben hacer ni lo que deben pensar o sentir. Por supuesto, sí que puedes transmitirles tus sensaciones y compartirlas, pero en ningún caso pontificando ni pretendiéndose en ningún caso en posesión de la verdad, ni menos aún minusvalorizando otras opciones vitales que no sean las de uno mismo.


-Si se quieren crear buenas relaciones y consolidar las que uno ya tenga hay que tener la capacidad suficiente de adaptación y la flexibilidad para saber que no todo puede girar siempre en torno a uno mismo y que a veces hay que tener la generosidad, por ejemplo, de escuchar lo que a uno en principio no le interese, pues para ésas personas sí que puede resultar importante. Recuerda además que lo que des es lo que acabarás recibiendo.


-En definitiva, respeta, aunque no compartas, el universo de los que te rodean. Para ellos es mucho más importante de lo que te imaginas. Tendrás muchas más puertas abiertas que si optas por lo contrario.
Por último, hay una frase de una de aquellas personas presentes en aquella reunión y que casualmente tengo de amistad en facebook, que pienso que puede resultar de mucho interés.
Durante unas semanas, en las que me puse especialmente pesado en mi muro a la hora de criticar a las personas que ven los programas del corazón alabando al mismo tiempo la lectura para sentirme mejor que ellos, una chica me espetó la siguiente frase:
"No por leer eres más culto. Ser culto es, entre otras cosas, saber respetar y ser tolerante. Hay cosas que no están ni lo dan los libros, sino la vida".

8 COMENTARIOS:

arda dijo...

Personalmente no me cuesta respetar a los demás,ni a sus aficiones ni sus gustos, cuestión de empatía. Sin embargo, reconozco que me molesto cuando alguien me hace una crítica sobre mis gustos o sobre mi misma. He intenado que no me pase, no llevándolo a lo personal, pero la verdad es me cuesta bastante pasar de la opinión de la gente.
nota: me gusta como has ido construyendo este post, escribes muy bien. Y eso, entre otras cosas, seguro que es pq lees bastante!

Fidelio en el bosque animado dijo...

Felicidades por tu reflexión y autocrítica. Estoy prácticamente de acuerdo contigo aunque se me escapen muchas cosas (tus vivencias, como podrás imaginar). Lo que importa son las personas y su bondad (bajo mi punto de vista) sin importar que les guste el Fary o Beethoven (o las dos cosas), y sobre todo, como myu bien dices, leer o escuchar esto o aquello no es indicador de ninguna catadura moral, simplemente te gusta eso, y punto. Un fuerte abrazo!

Natalia Pastor dijo...

La tolerancia va en relación directa con el concepto que tengamos de nostros mismos, de nuestras ideas o de la prevalencia de nuestros valores sobre los demás.
Normalmente, la intolerancia viene hermanada con la incultura, el aldeanismo y la cerrazón de mentes.
La lectura, la movilidad, el conocer paises,culturas, gentes de otros lares produce un efecto de aperturismo a otras formas de entender la vida y el mundo.

Miguel dijo...

Buen post. Me ha hecho pensar. Y esto es bueno. Y creo que has utilizado palabras y argumentos muy prudentes. Es cierto. Nadie es más que nadie por sus gustos y aficiones. Y los que son más cultos, como dice la última cita del post, efectivamente no son los que más conocimientos de una materia determinada atesoran, sino los humildes, los que saben escuchar y respetar a los demás.

Un abrazo.

Andybel dijo...

.-SALVA: Me alegra un montón que hayas dado un paso más en tu camino hacia el doctorado en tolerancia y respeto.

.-Desde mi punto de vista, creo que esas conductas egocéntricas y etnocentristas son también debidas al individualismo intrínseco y natural del ser humano.

.-Dicho individualismo cuyos síntomas son ese "aldeanismo" y cómo dice Natalia Pastor, se corrigen con el viajar y el conocer otras culturas.

.-Resumo diciendo que lo normal en un individuo en estado primigenio es ser individualista; pero sin embargo, un ser más formado, más cultivado como un diamante en bruto que se ha pulido, es, sin duda, más abierto, escucha más, y se proyecta en los demás, no solamente en él mismo.

.-Para acabar, diré que por muy culto o sabio que uno se crea; siempre se podrá aprender algo de cualquiera, siempre. Sólo es cuestión de tener un alma noble, bondadosa y abierta para con el prójimo.

.-Saludos y buen tema el que nos propones hoy a todos los contertulios.

El rincón de Chiriveque dijo...

Arda, te felicito por tu empatía que yo todavía debo mejorar. Precisamente porque los ataques son dolorosos es por lo que debemos evitar todos hacerlos. Gracias por tus elogios, leo lo que puedo. Un abrazo muy grande.

Efectivamente, amigo Fidelio, a cada cual le gusta lo que le gusta y eso no le hace ni mejor ni peor. Otra cosa es que yo me sienta más cercano o tenga más en común con personas que escuchen Beethovenn que no el Fary, pero eso no significa que tenga que hacer de menos a estas últimas. Un abrazo :)

Tienes razón Natalia, apuntas algo importante y que faltaba en mi argumentación. El ser una persona abierta en todos los sentidos contribuye no poco a ser más respetuoso. Un abrazo.

"los que son más cultos,(...)efectivamente no son los que más conocimientos de una materia determinada atesoran, sino los humildes, los que saben escuchar y respetar a los demás." Genial, amigo Miguel. Un abrazo.

Gracias Andybel, no es mi pretensión alcanzar ningún doctorado ni máster en todo esto, sino simplemente convertirme en mejor persona. De todos se puede aprender, estoy muy de acuerdo. Un abrazo y me alegra que consideres el tema de interés.

Anónimo dijo...

Bon dia! Seria interessant que ens expliquéssiu el procés que heu conegut per arribar a aquestes conclusions...A mi m'ha passat a partir dels 40 anys. Malgrat tot, continuo escoltant els meus discos de Luis Mariano i Frank Sinatra.

JD Bezsonoff i Montalat

neanderthal dijo...

Hola Chireveque.
Comprendo, hasta cierto punto, que se relacione la tolerancia con la cultura y la intolerancia con aldeanismo, porque son factores muy influyentes, pero no determinantes. Sí lo acepto sin reservas en el caso de la cerrazón mental que dice Natalia pastor.
Pienso que la tolerancia o intolerancia está en cada persona, que forma parte de su personalidad más que de su cultura. La tolerancia se podría comparar con la educación, y aparte de la que nos hayan enseñado, está la que nosotros mismos queramos ejercer.
Sólo hay que echar un vistazo a la prensa y otros medios. Políticos, deportistas, actores, músicos, escritores, periodistas, etc. A todos ellos la cultura se les supone, de hecho algunos de ellos pertenecen al llamado mundo de la cultura, y sin embargo, la intolerancia sobre abunda entre ellos.
Un abrazo.