lunes 2 de agosto de 2010

Vicente Aleixandre, profeta a su pesar


Sevillano de nacimiento, integrante de la Generación del 27, y Premio Nóbel de literatura en 1977, don Vicente Aleixandre es uno de los poetas más conocidos de la literatura española en el pasado siglo, si bien no está considerado por ende de los mejores y, como otros galardonados, permanece un poco en las tinieblas. De izquierdas y homosexual, como Federico García Lorca, permaneció empero en España tras la Guerra Civil.


Antes del advenimiento de la democracia, pronunció unas palabras que hoy no pueden estar más de rabiosa actualidad:


"los catalanes no se contentarán con publicar sus libros en catalán, lo que es enteramente justo, sino que en una nueva etapa, cuando llegue, si es que lega, la democracia, querrán que toda la enseñanza en Cataluña se dé en catalán, y el castellano quede completamente desplazado, y se estudie sólo como un idioma más, como el francés".


Esta cita, que hallé en una noticia de un diario digital catalanista, era calificada, -como la de otros autores- de catalanófoba. No estoy de acuerdo.

La catalanofobia es otra cosa, abominable y la que me ha provocado tener también agrias discusiones por doquier, especialmente con promovedores de boicots y cosas por el estilo.


Puntualicemos: efectivamente, y no hay más remedio que darle la razón a don Vicente, la educación pública catalana se compone de tropecientas horas en catalán, dos de español y dos o tres de inglés. Sólo se equivocó Aleixandre en el ostracismo que sufre el francés, con algunas excepciones dignas de mencionar, como que la Alianza Francesa tenga muchos estudiantes jóvenes, cosa que me alegra enormemente.

Así van las cosas, con la excusa de que "el castellano no se va a perder", "los chavales necesitarán el catalán cuando tengan que trabajar", "el castellano está en la calle", etc... , todo vale para justificar lo injustificable.


Aquí no cabe desde luego argumentación científica, pues cuando intentas hacerlo en debates por la red, la "ultima ratio" es el comentario totalitario: "A Catalunya, en català i si no t'agrada t'en vas a Espanya"...

El mismo que en la época de Franco, "esto es España y al que no le guste que se vaya", pero a la inversa.


Toda esa lucha en pos de que los catalanohablantes pudiesen estudiar en su lengua materna con argumentos sacados de la propia UNESCO se vienen al traste cuando la educación en catalán es obligatoria para todos. Aquí ya no prevalecen derechos individuales sino nacionales: una estafa como una casa, que los gobiernos del PSOE y del PP han aceptado rebajándose y humillándose hasta el suelo, y donde hasta los comunistillas catalanes del PSUC tienen mucha, pero que mucha culpa.


Vicente, tenía usted toda la razón, y alguien debería sacarnos de este atolladero.