viernes 27 de agosto de 2010

Un cuento ejemplar


Hoy me gustaría ceder gran parte de mi post a uno de los relatos que más me ha impresionado, por su sencillez, por su claridad y por lo que tiene de moraleja. Su título, "El barquero inculto", y es el que sigue:

Un joven, para cruzar un río de una a otra orilla tomó una barca. El barquero comenzó a remar, de repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó :

--¿Has estudiado la vida de las aves?
--No, señor.
--Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.

Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó :
--Dime, ¿has estudiado botánica?
--No, señor, no sé nada de plantas.
--Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el joven.

El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:

--Sin duda, llevas muchos años deslizándote por las aguas. ¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?
--No, señor, nada sé al respecto. No sé nada de estas aguas ni de otras.
--¡Oh!, -exclamó el joven-. De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:
--Señor, ¿sabes nadar?
--No -repuso el joven.
--Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida."

Grandísima lección para todos: el joven presuntuoso quería hacer de menos al barquero por no tener estudios o por no poseer los conocimientos que él decía poseer, pero resulta que nada de eso le sirve para poder sobrevivir.
Cuántas veces sin darnos cuenta confundimos el concepto de cultura, al que a veces damos un concepto muy cerrado de lo que realmente es. Decía León Gieco que "La cultura es la sonrisa para todas las edades, puede estar en una madre, en un amigo o en la flor o quizás se refugie en las manos duras de un trabajador".
Efectivamente, yo un día me creí "culto" porque sabía que Felipe III de España sucedió a Felipe II, porque expulsó a los moriscos, porque no fue un digno continuador de su padre y porque fue retratado póstumamente por Velázquez, cuyo retrato ecuestre se halla en el Museo del Prado, acabando sus días en 1621.
¿Me da derecho el saber esto, por ejemplo, para menospreciar a los que no sepan lo arriba escrito?... Hay muchas cosas en la vida que vale la pena aprender y no todo el saber se halla en los libros, dado que existen personas muy sabias que sin haber pisado una escuela nos pueden aportar mucho más de los que nos imaginamos.

¿Vale la pena además acumular tanto cononocimiento erudito para luego no saber desenvolvernos en cosas básicas en la vida? (en este caso, el saber nadar). Mucha humildad, -y un servidor el primero- necesitamos las más de las veces. Que tengáis un día maravilloso y os deseo de verdad que este cuento os haya hecho crecer.

2 COMENTARIOS:

Miguel dijo...

Yo pienso, querido amigo, que ser vanidoso o presuntuoso con lo que uno sabe, es un signo de inmadurez y de falta de sabiduría. Porque la sabiduría es tan extensa, tan extensa que es infinita, y por eso, cuando más se camina por la senda del sabio, más lejos se ve la sabiduría, (ya sabes, "es tan poco lo que sé, que sólo sé que no sé nada") y esto lo dijo una persona que yo (y casi todos) la tenemos por sabia. Tomemos lección de sus palabras y admiremos la sabiduría de esas personas que saben cosas que nosotros no sabemos.

Un abrazo.

El rincón de Chiriveque dijo...

"Signo de inmadurez y de falta de sabiduría". Sí, Miguel, es exactamente así. Los títulos pueden que den erudicción pero nunca la sabiduría.
Un abrazo amigo.